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El gusto por la cocina se hereda de los abuelos en la mayoría de las familias vallecaucanas. Cuando estamos pequeños pasamos mucho tiempo probando las preparaciones familiares o nos pasaban una cuchara para raspar el fondo de la olla o de la paila donde habían preparado el manjar blanco.

En las fincas donde había trapiche quien no le saco el gusto de probar el guarapo, el melado recién salido, la panela caliente o el dulce blanquesino al que apodaban “moscorrogio” que se te deshacía en la boca cuando lo mordias. Esos recuerdos quedaron en la infancia de nuestras padres, hermanos, tíos.

La cocina moderna es mas elaborada y con gran combinación de colores , sabores fuertes, ácidos, dulces, resultado de la variedad de las preparaciones que nos llegan de la gastronomía internacional.